miércoles, 28 de noviembre de 2007

Gatito, gatito.


Esta entrada se la dedico a mi querida gatita Yourichi ya que no había hecho nada para ella. También está dedicada para Vanesilla y Lady Andro, mi hermanísma, sé que os gustan los gatos, espero la encontreis entretenida (está en mi linea de super-extra-largas).


Gatos y brujas:

Algunas historias hablan de mujeres muy hermosas, con ojos seductores, y que tienen la capacidad mágica de transformarse en cualquier otra persona o animal, y con sus encantos logran sacar ventaja de otros y someterlos a su poder.


En la tradición Celta se relata que las brujas consideraban como sus mejores amigos a los gatos erizos, en especial los de color negro. La Bruja utilizaba a su gato, como su sirviente mensajero o secretario y también se decía que era alguna persona transformada por un conjuro, doblegando su voluntad.


Durante la Edad Media nace la falsa creencia de considerar al gato negro como de mal agüero, por pensar que cumplían mandatos de las brujas y esto dio lugar a que los fanáticos sacrificaran a miles de estas bellas e inocentes criaturas. En otros continentes como el Africano los brujos de las tribus zulúes preferían a los gatos de color cobrizo en lugar de los negros.


Biblia:

Según cuenta la leyenda, en el Arca Noé, los ratones se reproducían de una manera alarmante, haciendo peligrar las provisiones por lo que Noé preocupado solicitó ayuda del Señor, quien le indicó que debía acariciar tres veces la cabeza del león. Noé hizo lo que Dios le dijo y el león estornudó surgiendo de sus fosas nasales una pareja de gatos que restablecieron de inmediato el equilibrio en la embarcación.


Origenes :

El hallazgo de una tumba de hace aproximadamente 9.500 años en Chipre en la que se aprecian, junto a un individuo humano, los restos de un gato y una amplia variedad de ofrendas, supone la evidencia más antigua encontrada hasta la fecha de las relaciones entre el ser humano y este felino, según un estudio de investigadores del Muséum National d´ Histoire Naturelle de Paris, perteneciente al Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia, que ha sido publicado recientemente en la revista "Science" . Todo ello parece demostrar que los egipcios no fueron los primeros en domesticar a los gatos hace 4.000 años, aunque fuera para mezclar sus razas y producir diferentes especies felinas. Los gatos salvajes probablemente comenzaron a asociarse con seres humanos a medida que surgieron las sociedades agrícolas en Asia Occidental, durante principios del periodo neolítico (hace aproximadamente unos 10.000 años).


Pese a que la diosa gata Bastet y otras deidades felinas del antiguo Egipto son los ejemplos más antiguos que se conocen de gatos en la mitología, los arqueólogos han descubierto evidencias aún más antiguas que apuntan a la existencia de una conexión espiritual entre los seres humanos y los animales, incluidos los gatos.


De hecho, se han descubierto muchas piedras grabadas con imágenes de gatos salvajes y otros animales en Asia Occidental, que se remontan a los principios del periodo Neolítico. Los autores de este trabajo consideran que estos artefactos son evidencias de que los animales tenían una importancia espiritual para las personas, pese a que no está clara la naturaleza exacta de este tipo de relaciones.


Continuando con el análisis de restos arqueológicos, podemos afirmar que el gato doméstico era también conocido y venerado en América. Pero incluso la civilización inca rendía también culto a los gatos sagrados, confirmado con obras de arte precolombino, demostrándose con todo ello que ya había gatos en América antes de la llegada de Cristóbal Colón.


Estos descubrimientos fueron los responsables de que se creyera que el gato doméstico descendía del gato montés europeo (Felis silvestris), ya que esta especie estaba presente también en Asia Menor, aparte de en Europa. Pero tras realizarse estudios de anatomía comparada, se ha llegado a la conclusión de que el gato doméstico desciende del gato leonado (Felis libyca), especie salvaje procedente de África central y septentrional.


Egipto:

El gato es un felino cuya historia y origen muchos opinan que se remontan al antiguo Egipto. Los egipcios inoculaban a los gatos algunas gotas de su sangre para protegerlos de las enfermedades y los malos espíritus. Estaba prohibido matar a un gato, y la pena por hacerlo era de muerte, era tanto el respeto que existía por este noble animal que cuando el gato moría los egipcios se afeitaban las cejas en señal de duelo.


Los gatos eran animales salvajes que comenzaron su proceso de domesticación hacia el año 3000 a. C., debido a la abundancia de ratones que pululaban en los silos de grano que existían en Egipto. El gran valor del gato como cazador de ratones hizo que los egipcios intentasen y lograsen su convivencia doméstica, pese a lo cual el gato no perdió su status divino. La religión del antiguo Egipto incluyó el gato entre sus símbolos sagrados, estaba considerado como la reencarnación de los dioses en el trance de comunicarse con los hombres y manifestarles su voluntad.


La misma belleza del animal hizo que la diosa Bastet, símbolo de belleza y fecundidad, fuese representada con cabeza de gato.


Fue tal la adaptación del gato a la vida cotidiana de los egipcios, que su muerte era motivo de duelo familiar; Herodoto, en Los nueve libros de la Historia, manifiesta que los moradores de la casa se rapaban las cejas en señal de duelo. Tras su muerte, su cuerpo se embalsamaba y momificaba en locales sagrados, y en el lugar de su enterramiento se colocaba junto a ellos ratones embalsamados. En 1890 fueron halladas en la ciudad de Bubastis amplias necrópolis con más de 300.000 momias de gatos.


Con relación al tratamiento que se da a la figura del gato a lo largo de la Historia, podemos decir que existen dos grandes clases de culturas: por una parte, tenemos las culturas abiertas y con vocación de universalidad en las que se adoraba al gato (como son los casos del antiguo Egipto, la Roma clásica, la Inglaterra victoriana y la América de entreguerras), y por otra parte contamos con aquellas culturas cerradas y atormentadas que veían al gato como responsable de todos sus males (como la Europa católica de la Edad Media).


Grecia:

Los griegos, conocedores del valor del gato como cazador de ratones, intentaron comprar una pareja para hacerlos criar en Grecia; dada la naturaleza sagrada del gato los egipcios se negaron a esta transacción. Pero los griegos, a pesar de este argumento o quizá debido a él, robaron una pareja que llevada a Grecia extendió la raza al resto de Europa.


Para los antiguos griegos, el origen del gato se remontaba a Artemisa, diosa de la caza, que había dado vida al gato para poner en ridículo a su hermano Apolo, ya que éste previamente había creado al león para asustarla, que previamente había creado al león para asustarla.


Otra leyenda explica porque los gatos tienen su cola doblada, los gatos siameses tenían la misión de proteger las ánforas llenas de oro en los templos dedicados a las divinidades. Estos animalitos cumplían tan bien su tarea que de mirar la vasija sus ojos se volvieron estrábicos, y como sujetaban firmemente las asas con su cola esta tomó la forma que le conocemos.


Roma:

Hacia el año 2500 AC, los romanos importaron el Felis lybica del antiguo Egipto, cruzándose en Europa con el gato montés europeo (Felis silvestris). Los romanos sacaron gatos ilegales, dado que estaba prohibida la exportación de los gatos sagrados en Egipto. Así, las legiones romanas cogían gatos egipcios como los más preciados trofeos de guerra en su conquista del Nilo.

El gato fue difundido en Europa sobre todo por los romanos. Lo consideraban símbolo de victoria y tenían por costumbre llevarlo junto a sus legiones, por lo que consiguieron introducirlo rápidamente en todos los rincones de su imperio. Así, el gato llegó a Britannia, en donde el gato doméstico era un auténtico desconocido pese a que abundaban los gatos monteses.

El avance del Imperio Romano por tierras de bárbaros fue la difusión del culto al gato, refinado y urbano, entre los simples y atrasados campesinos que hasta entonces solo conocían al perro como animal de compañía.

Los romanos apreciaban tanto el espíritu de independencia del felino que hasta la diosa Libertas era representada junto a un gato, símbolo de la más absoluta libertad.

La utilidad del gato fue ampliamente reconocida por los romanos, al igual que había sido exaltado por los egipcios. Así, en el s.I DC se dictaron en Roma leyes para su protección. Posteriormente, ya en el s. X, el príncipe Howel publicaría unas normas jurídicas que reconocían la importancia de los gatos en el Reino Unido, en donde se fijaba el valor de los gatos y se establecía que quien matara a un gato debía indemnizar al propietario del animal con una cantidad de trigo equivalente en altura a la longitud del felino, desde el hocico hasta la punta de la cola, pretendiéndose compensar de esta manera al propietario del gato por las pérdidas de trigo que le ocasionarían los topos al faltar el gato.


Otras:

Por otra parte los Celtas creían que los ojos de los gatos representaban las puertas que conducían hacia el reino de las hadas.


Entre los galos, se castigaba la muerte de un gato con el equivalente de una oveja y su cordero, o a la cantidad de trigo necesaria para cubrir completamente el cadáver del gato suspendido por la cola, con el hocico tocando el suelo.


Renacimiento:

La Italia del Renacimiento fue una época dorada para el gato puesto que casi todo el mundo tenía uno, desde miembros de las casas reales hasta campesinos. Esta costumbre se extendió por el Cercano Oriente, siendo considerados los gatos como portadores de buenos presagios en China o en Tailandia en donde hoy en día siguen siendo adorados, mientras que en la India fue elevado a la categoría de dios, teniendo un importante papel en ceremonias religiosas y ocultas, llegando hasta el punto los monjes budistas de criar gatos sagrados. En América del Sur los incas rendían culto a los gatos sagrados, que son representados en las obras de arte precolombino de Perú. Por su parte, en 1630 son pocas las familias de Londres que no tienen un gato, tal y como nos narra el escritor Daniel Defoe.

Hasta su glorificación por el cardenal Richelieu, el gato no encuentra la plenitud de su grandeza. Se hace animal de Corte. Este ministro de la Guerra de Luis XIII se distinguió por su persecución de las brujas, aunque también fue un enamorado de los gatos. Llegó a tener 14 gatos que vivían en un cuarto contiguo al suyo. Siempre quiso tener a mano un cachorro, que era reemplazado por otro de pocos días cuando crecía. Llegó a dejar en su testamento una importante suma a sus gatos y sus dos cuidadores, además de una casa y provisiones, pero la Guardia Suiza realizó una carnicería entre ellos.


Religión:

Los gatos llevaron una existencia más que placentera hasta que la Iglesia, hacia mediados del siglo XIII, comenzó una terrible persecución contra ellos, considerándolos como símbolo del diablo y cuerpo metamórfico de las brujas.

El gato aparecía ligado al paganismo de la Edad Media a través del culto de la diosa Greya, diosa del amor y de la curación según la mitología nórdica. Esta diosa guardaba en su jardín las manzanas con las que se alimentaban los dioses del walhalla y en su iconografía aparecen dos gatos tirando del carro de la diosa y, como dice Julio Caro Baroja, una tergiversación de origen mítico es la de "confundir al animal que acompaña a un numen o divinidad con la divinidad misma". Por ello, el gato se convirtió en la base de las "purificaciones" de la Iglesia.


El aniquilamiento de los gatos fue de tal magnitud que cuando la peste negra azotó Europa en el siglo XIV, causando más de veinticinco millones de muertos, apenas sí quedaban ejemplares para luchar contra las ratas, principales propagadores de la enfermedad. Y sin ninguna duda, la plaga fue tan devastadora debido al desenfrenado exterminio de los gatos. La Iglesia alentó de tal forma la persecución de los gatos que llegó a convertirse en espectáculo la quema de estos pobres animalitos en las hogueras de la noche de San Juan.


En el siglo XIV, el Papa Clemente decidió acabar con la Orden de los Caballeros Templarios, acusándoles de homosexualidad y de adorar al demonio en forma de gato.


En el año 1400, la especie estuvo a punto de extinguirse en Europa. Su existencia se reivindica a partir del siglo XVII debido a su habilidad para la caza de ratas, causantes de tan temibles y desoladoras plagas. A partir del siglo XVIII el gato vuelve a conquistar parte de su antiguo prestigio, y no sólo se utiliza como cazador de roedores e insectos, sino que su belleza lo hace protagonista de cuadros, muy especialmente de los de la escuela inglesa, y de motivos escultóricos.


Para controlar a las ratas a bordo de los barcos, los armadores del siglo XVIII decidieron embarcar gatos. Allá donde naufragaban los barcos, los gatos solían escapar con vida. Esto explica cómo estos felinos han llegado a lugares tan dispares como la isla de Marion, en la zona subantártica, o a las Galápagos.


La historia de la brujería en el País Vasco relata un sin número de anécdotas sobre la transformación de las brujas y brujos en animales. Todas son de índole similar. En una de estas historias la protagonista, cansada de que un gato se bebiese la leche recién ordeñada todas las noches, esperó al animal y consiguió en su persecución herirle en una pata. Al sentirse herido el animal gritó como un ser humano. Al día siguiente una pobre vieja, considerada como bruja, amaneció herida en una pierna lo que acrecentó más aún esta creencia.


El gato en la cultura popular :

Seguramente por su agilidad y fortaleza, y por su habilidad de caer sobre sus patas, se dice popularmente que tienen siete vidas, nueve en el mundo anglosajón, en ambos casos un número considerado de la buena suerte.


Por cuestiones culturales, en Occidente no se acostumbra comer gatos. Este hecho, la ingesta de gatos, perros u otros animales de compañía, suele causar repulsión entre la población. No obstante la expresión "dar gato por liebre" proviene de la sospecha de que los venteros, cuando no tenían liebre o conejo, servían gato.


Durante el Siglo de Oro se usaba bolsas hechas de piel de gato para guardar el dinero, que acabarían llamándose "gatos". De ahí vendría la expresión "aquí hay gato encerrado", con el significado de un tesoro o secreto oculto a la mirada.


La costumbre de agarrar a los gatos por la cola, daría lugar a la expresión "buscar cinco pies al gato", refiriéndose a la cola como "quinto pie" y significando una búsqueda de explicaciones rebuscadas sin demasiado fundamento.


Debido a su carácter nocturno, y a que en la oscuridad es más difícil distinguir los colores, aparece la expresión "de noche todos los gatos son pardos" refiriéndose a la falta o poca relevancia de las diferencias entre lo que se menciona, o a la dificultad de distinguir dichas diferencias. Proviene de la referencia a que en la oscuridad de la noche, es más fácil ocultar los defectos de una mercancía.


Los cascabeles usados para espantar la presa del gato, dan lugar a la expresión "ponerle el cascabel al gato", refiriéndose a la fuerza de los más débiles para doblegar la voluntad de alguien más poderoso. Originaria de una fábula del s. XIV, esta expresión fue popularizada por Felix Marí Samananiego, así como por Lope de Vega en su poema La esclava de su galán.


En su novela "Cementerio de animales", el norteamericano Sthephen King retrata a un gato inmortal ("Winston Churchill") que es capaz de resucitar al ser enterrado en una necrópolis de nativos americanos.


El cantante Freddy Mercury tenía una gata a la que adoraba: Delilah a las que dedicó una canción en su último album con Queen. Al fallecer hubo disputas por la posesión de todos sus gatos.


También a los habitantes de Madrid se les ha apodado también «gatos» debido a que, según la leyenda, la conquista de la ciudad por las tropas de Alfonso VI a finales del siglo XI, se realizó mediante el asalto de la muralla por la que treparon las tropas castellana .


Otras leyendas señalan en cambio que este apelativo de «gatos» les fue otorgado a los ciudadanos de Madrid en la Edad Media por su gran habilidad a la hora de trepar por murallas y acantilados con las manos desnudas.


En círculos espiritistas se suele tener observancia del comportamiento de estos felinos como indicadores de posibles presencias de ultratumba.


EL GATO NEGRO

La dualidad del gato como símbolo de la divinidad y de la representación demoníaca, dio lugar a que en las supersticiones relacionadas con él se le considere representante de la mala o la buena suerte, según la circunstancia o lugar en que naciesen.


· Se dice que un gato negro es realmente un vaticinio nefasto, si se cruza en el camino de una persona de derecha a izquierda. También que pierde este carácter de maldad si tiene un lunar blanco en alguna parte del cuerpo.

· Existen pueblos en que el encuentro de un gato negro camino de la iglesia el día de la boda da buena suerte, mientras que en otros es símbolo de desgracias conyugales.

· Se cree que el gato negro trae buena suerte en los juegos de azar, sobre todo si se toca alguno antes de que empiece el juego.

· También se cree que tener un gato negro en casa es símbolo de buena fortuna.

· Otra superstición mantiene que encontrarse un gato (no importa el color, sino la dirección) viniendo de cara por el camino trae buena suerte, mientras que verlo de espaldas trae mala suerte. Asimismo, es de buen augurio que un gato nos adelante en el camino.

· Cuando un pescador sale de pesca, considera de buen augurio que un gato le preceda, pero muy malo si se le cruza en su camino.

· La gente del mar suele estar muy atenta al comportamiento del gato a bordo. Es tradición popular que si el gato corre, juega o salta pronostica tormentas y galernas; si se arroja el gato por la borda o es ahogado en el mar sobrevendrán calamidades al navío y su tripulación.


EL GATO Y LA ADIVINACIÓN

Se piensa que la conducta de los gatos manifiesta:

· Si está boca arriba en el suelo, anuncia lluvia.

· Si está sentado de espaldas al fuego predice frío y mal tiempo.

· Si se lava las orejas avisa que habrá una visita masculina si se lava la derecha y femenina si se trata de la izquierda.


EL GATO Y LA SALUD

Como remedio contra las enfermedades existían diversas pócimas en las que intervenía algún elemento del gato. Por ejemplo, para curar la tos ferina se hacía un brebaje con nueve pelos de la cola de un gato negro desmenuzados y remojados en agua que se daba a beber al paciente.


Se decía que pasar la cola de un gato negro por los párpados curaba los orzuelos.


EL GATO Y OTRAS SUPERSTICIONES

· En España se dice que una persona afortunada tiene siete vidas como los gatos.

· Según la creencia popular el matar un gato o sus crías trae mala suerte, de aquí que algunos prefieran pagar a otros para que los maten en caso de ser muy necesaria su desaparición.

· Soñar con un gato es de mal agüero.

· En algunas regiones del sur de Estados Unidos todavía se piensa que, si se permite a un gato acercarse a un cadáver humano, una horrible desgracia caerá sobre la familia del difunto.

· En Sicilia, un gato negro representa el mal de ojo.

· En Kentucky existe la creencia de que la visita de un gato negro a una casa es señal de buena suerte, excepto si decide quedarse, en cuyo caso significaría infortunio.

· En la Gran Bretaña del siglo XIX, el que un gato negro se paseara por delante de unos novios a punto de casarse representaba felicidad y fecundidad para los contrayentes.

· En el pasado, los marineros consideraban que traía buena suerte tener un gato negro a bordo, aunque no se podía pronunciar la palabra "gato", pues hacerlo acarrearía grandes desgracias.

· Las mujeres de los marineros solían tener un gato negro en casa para asegurarse de que sus maridos volverían sanos y salvos.

Pero más allá de todas estas creencias, puedo decir con certeza que el gato una vez que te adopta como su amigo, será sin duda tu mejor y más fiel compañero, dándote muestras constantes de su inmenso cariño...


8 comentarios:

Pandora dijo...

¿Y yo qué? A Lady Pando también le gustan los gatos (¿Algún animal no?)

¿Pero tu has visto a esas monadas gatunas? Me los comía a cada uno de ellos ¡Ah! Ese gato negro espanzurrado me ha recordado a Antares.

Sybelle dijo...

Estoy con Pando ¿te vampira tampoco se merece que la mencionen en dedicación de los gatitos? jejeje

Bueno, una entrada muy interesante. A mí siempre me han gustado los gatos negros, así que no entiendo porque los pobres tienen la culpa de nada!! pero bueno, ya sabes las creencias populares...

Por cierto, has olvidado mencionar al último gatito que fue noticia.. sip, aquel que precedía la muerte de los enfermos de la residencia de ancianos. Si el gato se echaba en la cama del enfermo era porque presentía que iba a morir y no le podían quitar de allí ni con agua hirviendo y, efectivamente, a las pocas horas moría.

Mordiscosssssssss

Maeglin dijo...

Madre madre mía....Cuando lo vea quien tú yo yo sabemos Kagura!!
Todas esas fotos...Estas anecdotas históricas...puede hasta que se quede a vivir aqui.
Ya verás ya verás.
Tchis tchis que viene, que viene...tchis tchis...que viene, que viene...

Kardis dijo...

Vamos por partes.
1. Querida Vanesilla, se que te gustaron las fotitos (sip, te gustaron)pero deja algún comentario por escrito... leches.

2. A mis muy queridas vampiras, Pando y Sybellilla, que no os corroa la envidia que también os quiero mucho.

2.a. De hecho, tenía una entrada de otro tipo de gatos, más grande, que van de negro y blanco, y luchan con hollows, para lady Pando y para mua (ya que nadie me la dedica pues me las dedico yo misma...uahjajaja...).

2.b. Para La Dama del Don Oscuro es más complicado la cosa, porque n de coña te hago una de reptiles (y serpientes menos... uahh)Pero tengo una que quizas... ya la veras próximamente... toda pa ti.

3. Quereis tocarme la moral ^-^... snifffffff....

4. Llevas razón Sybellisima, ese gato no lo he mencionado, que cabecita!!.

5. Je,je,je... pues espero que le guste maese Naugrim a fin y acabo para eso está. Aun te debo 1/2 del premio del concurso del año pasado cuando quieras cobrarlo me lo recuerds, me acuerdo tarde (además es lo más importante: CAFÉ!!!).

6. VANESITAAAAA...!!! Manifiestate y pon algo que se sepas que estas por estos lares.

7. Le voy a hacer una fiesta de bautizo a mi niña, estais todos invitado. Necesito un padrino y una madrina, ¿¿algún voluntario??

Endemoniados besos pa todos.

P.D. Uohhh...no he hecho ninguna entrada de mi gran pasión....el CAFEEEEEEEE!!! -Próximamente en blogger.

Andrómaca dijo...

Snif, snif... no tengo palabras...

Emoción, sí, eso es, emoción a raudales por mis venas, por cada poro de mi piel ante semejante reportaje. ¡¡¡Gracias!!! Me lo he pasado como una auténtica enana leyendo los datos y anécdotas, saboreando cada leyenda felina, admirando esas fotos.

¡¡¡Madre mía!!! Tú si que sabes lo que me gusta. Creo que te debo una por hacerme pasar un rato tan agradable. ¡¡¡Estoy que no quepo en mí de gozo gatuno!!!

Por cierto, no estarás insinuando que hay que buatizar a tu gatita, ¿¿¿no??? Porque, en ese caso, ¡¡¡me ofrezco voluntaria para ser la madrina!!! Y cuidarla cuando te vayas de vacaciones, jugar con ella, darle mimitos... ¡Lo que haga falta!

Je, je, je, qué mal estoy, por Erú.

Pandora dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pandora dijo...

Querida administradora del blog:

Te recuerdo que ya tenías una madrina para la gatita que, de hecho, le estaba comprando una ropita muy mona de sinigami... Sí, acertaste, me lo pedía hace un par de entradas.

Me decepciona que no te hayas acordado de mí, que soy como una segunda madre para Yourichi.

Ahora, si me permites, me iré a llorar por las esquinas... Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahh!

Para que conste, mi petición está en el Zodiaco chino.

Kardis dijo...

Bueno, veo que mi Yourichi es muy querida. Querida Pando si he visto tu petición, eres su madrina, al igual que Lady Andro (a propuesto ponerse un bigotito pintado para pasar por padrino... no hace falta). No creo que a nadie le importe que tenga más de una madrina, así que encantada. Es muy juguetona así que cuidadito con sus uñas.

Besos.