domingo, 9 de noviembre de 2008

LA FESTIVIDAD DE TANABATA



Hace tiempo desde que puse algo de culturilla o mitología asiática, así que esta entrada va de ello, espero que la difrutéis.
La leyenda de TANABATA (significa “Las Siete tardes”) es un mito japonés que es representado por dos personajes fantásticos que simbolizan a dos estrellas de la bóveda celeste. Una de ellas es Vega, la estrella más brillante de la constelación de Lira, sería la figura de Tanabata en la Versión 1 u Orihime, la princesa que confecciona ropaje, en la Versión 2 y Altair, la estrella principal de la constelación de Aquila, que corresponde el personaje de joven labrador de la Versión 1 o Hikoboshi, el pastor de vacas, de la Versión 2.

Desde la perspectiva terrestre ambas estrellas parecen estar separadas por una enorme banda de luz poco brillante, la vía láctea, representa el río que separa a los muchachos estrellas.

Este mito es un festival celebrado en algunas regiones de Japón y en ciertas regiones de China (conocido como “Qi Xi - La Noche de las Siete hermanas-” o “El cumpleaños de las Siete hermanas”) en estas fechas las pléyades, conocidas en diversas culturas como las siete que brillan o siete hermanas, aparecen en el horizonte oriental a la medianoche.

Se ha supuesto que la fiesta sea celebrada el séptimo día del séptimo mes lunar, pero con la llegada de occidente al continente asiático, los calendarios lunares, solares y culturales sufrieron una terrible reestructuración; por ello, en algunas regiones de Japón se observa el Tanabata el séptimo mes del año; es decir, el 7 de Julio y en otras regiones el 7 de agosto.

FESTIVIDAD

TRADICCIÓN CHINA: Qi Xi

El 7 de julio se celebra el Festival Qi Xi, día del San Valentín Chino que tiene lugar el séptimo día del séptimo mes lunar del calendario chino. En la fiesta del doble siete, muchos chinos construyen pájaros de papel que alinean formando vías lácteas, además de intercambiar flores y bombones o de cenar en restaurantes. Los chinos regalan flores de loto a sus parejas, paseándose

atrevidamente cogidos de la mano, sin embargo, los besos públicos no se suelen mostrar. Es por este motivo, que los puristas se quejan del capitalismo y opinan que la fiesta actual se dedica más

a los floristas y restauradores que al propio amor y cariño.

Durante el Qi Xi, se coloca en el patio una corona de flores y las jóvenes solteras o recién casadas hacen una ofrenda a Niulang y Zhinü que consiste en fruta, fores, té y polvo facial (cosmético). Al finalizar la ofrenda, la mitad del polvo facial se esparce en el techo, mientras que el resto se divide entre las jóvenes. Se cree que con esto las jóvenes se unen con la belleza de Zhinü.

Otra tradición es que las jóvenes tiren una aguja de coser en un tazón lleno de agua en la noche de Qi Xi como una prueba de su habilidad como costureras. Si la aguja flota sobre el agua en lugar de hundirse, se cree que es un indicio de que la joven es una costurera habilidosa.

Se dice que el Qi Xi no se celebró en nombre del amor, sino de la llegada del otoño.

TRADICCIÓN JAPONESA Y OTROS PAISES: La Leyenda de Tanabata.

Tanabata se celebra el 7 de Julio, es una festividad dedicada a La unión de dos estrellas: Altair Katsujiro (牽牛, Katsujiro) y Vega Shokujo (織女, Shokujo), también conocida como Orihime (織姫, Orihime?), que están separadas durante el resto del año por la Vía Láctea. La fiesta consiste en adornar los árboles de bambú o una caña de bambú con papeles de colores, donde se escribe un deseo que se cumplirá en el plazo de un año.

Esta festividad proviene de la tradicción china, Qi Xi, fue importada a Japón durante el período Nara (710-784) y pasó a llamarse tanabata. Una de las formas primitivas de celebrarla consistía en atar tiras de papel (tanzaku) de cinco colores (rojo, verde, amarillo, blanco y negro) que representan los 5 elementos (fuego, madera, tierra, metal y agua, respectivamente) con poemas de alabanza a los amantes a cañas de bambú recién cortadas y colocarlas en los tejados de las casas; una vez acabada la fiesta se recogían y se arrojaban al río o corriente más cercano. En la versión moderna de esta celebración, se cuelgan papeles en los que se han escrito deseos con la esperanza de que se cumplan.

Antiguamente era una festividad muy femenina, las mujeres colgaban sus deseos de conseguir novio o a su amor platónico.

Cuando todas las celebraciones del día terminan y siguiendo la tradición japonesa de que las cosas que implican algo muy íntimo de la persona no se pueden tirar a la basura, las ramas de bambú se dejan en los ríos, para que la corriente se lleve los deseos hasta el río celestial de la Vía Láctea.

Esta ceremonia también tiene su canción, es un tema muy sencillo:

笹の葉 さらさら

Sasa no ha sara sara

Las hojas de bambú susurran

軒端に揺れる

Nokiba ni yureru

meciéndose en el alero del tejado

お星様 きらきら

O-hoshi-sama kira kira

Las estrellas brillan

金銀 砂子

Kingin sunagoen

los granos de arena dorados y plateados

五色の短冊

Goshiki no tanzaku

La tiras de papel de cinco colores

私が書いた

Watashi ga kaita

ya las he escrito

お星様 きらきら

O-hoshi-sama kira-kira

Las estrella brillan

空から見てる

Sora kara miteru

nos miran desde el cielo

Como he dicho, esta festividad se celebra el 7º día del 7º mes lunar, pero en Japón desde el cambio de calendario, algunas festividades se celebran el 7 de Julio, otras el 7 de Agosto y otras se mantienen el 7º día del 7º mes lunar.

VERSIONES DEL MITO

VERSIÓN 1.

Esta versión es la más conocida en Japón y la que más han usado en series y demás para el origen de la festividad.

Un día, un joven labrador, caminando hacía su casa se encontró con la tela más bonita que había visto jamás colgada de un árbol. Pensó que la habían tirado, y sin dueño, decidió guardarla en su cesto. En ese momento, alguien le llamó, se giró y vio a una hermosa mujer que le dijo:-“Mi nombre es Tanabata ¿has visto mi hagaromo?”-

-“¿Hagaromo? ¿Qué es un hagaromo?” – Le respondió el joven.

- “El hagaromo es la tela que me permite volar hasta mi casa, el Cielo. No soy humana, descendí a la Tierra para jugar en esa laguna y sin la tela no puedo volver.”- dijo la muchacha.

El joven avergonzado no se atrevió a decirle que la llevaba oculta en el cesto y dijo que no sabía nada de ella. Sin el hagaromo Tanabata no pudo regresar al Cielo y se tuvo que quedar en la tierra. Sin embargo la atracción que sentían el uno por el otro les llevó a enamorarse y casarse.

Pasaron unos cuantos años, Tanabata estaba haciendo limpieza por su casa cuando encontró su preciada tela y un poco enfadada le dijo a su marido: - “¡Así que tú lo tenías! Ahora ya lo encontré, y debo regresar al cielo. Si me amas, tejerás mil pares de sandalias y las enterrarás junto a un bambú. Si lo haces, podremos vernos nuevamente".- ella le estaría esperando.

El joven labrador muy triste comenzó con la tarea, cuando tenía 999, impaciente, fue a enterrarlas junto al bambú. Al día siguiente, el bambú se elevaba hasta el cielo, así que el joven decidió trepar por él para reencontrase con su amada.

Cuando estaba casi arriba se dio cuenta de que al faltarle un par de sandalias, el bambú no llegaba y llamó a su señora: “- ¡Tanabata! ¡Tanabata!”- La muchacha al oirle le ayudó y pudo subir.

Su felicidad fue un poco efímera pues llegó el padre de Tanabata y le interrogó para averiguar quien había llamado a su hija.

-"¿Quién es este joven?" – Padre de Tanabata.

-"Mi esposo"- le contestó ella.

-"¿Cuál es tu profesión?" – volvió a preguntar el padre.

-"Labrador" – respondió el joven.

Al padre no le hizo ninguna gracia que su hija se casara con un simple labrador mortal y entonces decidió que cuidaría de sus tierras: - "De acuerdo, entonces cuidarás de mis tierras por tres días, y podrás quedarte con Tanabata".-

-"Entendido."- respondió el joven.

Tanabata le dijo al joven:- “Ten cuidado mi padre te ha puesto una trampa. No importa cuanta sed tengas, no debes por nada del mundo coger un sólo fruto de su huerto.”-

-"De acuerdo" - respondió.

Al tercer día se moría de sed y pensaba-"ya falta poco, ya falta poco"- pero sus manos inconcientemente cogieron una de las frutas. En ese momento, del melocotón que había tocado empezó a salir mucha agua convirtiéndose en el río "Amanogawa".

El joven y Tanabata quedaron separados por Amanogawa y ambos se convirtieron en estrellas, las estrellas Vega y Altaír.

Aún pueden ver a la pareja en el cielo, son las estrellas Vega y Altair, que están separadas por la Vía Láctea, y que, por voluntad del padre de Tanabata, sólo pueden reunirse una vez al año el séptimo día del séptimo mes, en un puente formado por cuervos, pero sólo si el cielo no está nublado esa noche.

VERSIÓN 2.

Esta leyenda es menos conocida que la anterior.

Orihime, hija del rey del Cielo, Tenkou, se encargaba de confeccionar preciosos vestidos. Entonces un día, la joven princesa conoció a un pastor de vacas, Hikoboshi, al otro lado de la ribera. Lo suyo fue amor a primera vista que les condujo a un rápido matrimonio.

Su unión trajo muchos problemas, el amor les hizo olvidarse de sus responsabilidades, así, Orihime dejó de confeccionar y Hikoboshi perdió a todo su ganado. El rey decidió que lo mejor sería separar a la joven pareja, enviando a Hikoboshi al otro lado del río sin forma alguna para que regresara.

La decisión de su padre hizo sufrir a la muchacha, que lloró y rogó a Tenkou, ablandando su corazón. El rey del Cielo les dejo que se reunieran solo una noche cada año.

Al tratar de reunirse se dieron cuenta que no había forma de pasar de una orilla a la otra, ante el dolor de los esposos, un grupo de urracas se entristecieron y trataron de ayudarles, colocaron ala contra ala haciendo un puente de pájaros. Cuando ambos jóvenes pasaron el puente y se encontraron, las urracas les aseguraron que el otro año vendrían para auxiliarles nuevamente. Solo había una condición, si llovía no vendrían y Orihime y Hikoboshi tendrían que esperar hasta el próximo año para verse.

VERSIÓN 3.

Había una vez un pobre hombre que solo tenia una vaca. Y como no se dedicaba a otra cosa mas que a vigilarla, era conocido en todas partes como el vaquero. Un dia, la vieja vaca le dijo a su dueño,"en el arroyo, al sur de la pradera, siete hadas celestiales se están bañando. Si vas allí y robas uno de sus vestidos, podrás conseguir a una de ellas como prometida". El joven hizo tal como le fue dicho. Todas las hadas excepto una recogieron rápidamente sus vestidos y volaron al cielo. La que se quedo era conocida como la tejedora. Era incapaz de volar sin su vestido, y como no pudo hacer otra cosa, siguió al vaquero y se convirtió en su esposa.

Poco tiempo después la vieja vaca cayo enferma. Sintiendo su final cercano, le dijo a su dueño -"Cuando muera, quítame la piel y llénala de arena dorada; luego, coge el anillo de mi nariz y haz un paquete con todo. Llévalo siempre contigo sobre los hombros, por que algún día, cuando estés en peligro, te ayudara"-. En esta ocasión el hombre también obedeció las palabras de la vaca.

Durante los dos o tres años siguientes la tejedora le dio al vaquero un hijo y una hija. A menudo le preguntaba donde había escondido su vestido de hada. El nunca se lo decía, pero un día ella pregunto con tanta insistencia y persuasión que, sin darse cuenta, le revelo el secreto. Entonces ella cogió el vestido, salto a una nube y se alejo volando.

El vaquero cogió a sus hijos y voló al cielo valiéndose de la mágica piel de vaca. Pero la tejedora cogió una orquilla dorada y trazo una larga línea para impedir sus propósitos, que al momento se convirtió en un larguísimo río. Entonces, el vaquero derramo la arena que había dentro de la piel sobre el río, y se formo una gran orilla de arena. Pero la tejedora, viéndose en peligro, de nuevo utilizo su orquilla y dibujo un gigantesco río celestial, que impidió el paso al vaquero, quien había utilizado ya toda la arena. Saco el anillo de su paquete y se lo arrojo a su mujer, la cual a cambio, le arrojo su lanzadera de tejer.

De repente, apareció un dios de barba blanca, llevando con el una orden del Emperador de los cielos diciendo que debían hacer las paces. A partir de entonces, cada uno de los dos se ha visto obligado a permanecer eternamente a cada lado del río celestial, encontrándose solamente una vez al año en la orilla del arroyo el séptimo día del séptimo mes. Las dos estrellas visibles ahora entre el vaquero y la tejedora son el anillo y la lanzadera.

VERSIÓN 4.

Esta es la versión china del mismo mito, llamado QI XI (“La noche de las Siete hermanas”).

A finales del verano, las estrellas Altair y Vega se elevan en el cielo nocturno, y los chinos, cuentan la siguiente historia de amor, de la cual existen diferentes versiones:

Un joven arriero llamado Niulang (niú láng: "el arriero", la estrella Altair) se encuentra en su camino con siete hadas bañándose en un lago. Alentado por su travieso compañero el buey, hurta sus ropas y esperan a ver que sucede. Las hermanas hadas eligen a la hermana menor y la más bella, Zhinü (Zhï nü, "la tejedora", la estrella Vega), para recuperar sus ropas. Ella lo hace, pero como Niulang la ha visto desnuda, se ve obligada a aceptar su propuesta de matrimonio. Ella resulta ser una maravillosa esposa y Niulang un buen esposo, y son muy felices juntos. Pero la Diosa del Cielo (en algunas versiones es la madre de Zhinü) descubre que un simple mortal se ha casado con una hada, provocando su ira. (En otra versión, la Diosa obliga a el hada a volver a su tarea de tejer coloridas nubes en el cielo, ya que ella no podía hacerlo mientras estaba casada con un mortal.) Tomando su alfiler, la Diosa abre el cielo formando un ancho río para separar a los dos amantes para siempre (y formando así la vía láctea, que separa a Altair y Vega).

Zhinü permanece para siempre a un lado del río, hilando tristemente su telar, mientras Niulang la ve desde lejos, y cuida de sus dos hijos (las dos estrellas que lo rodean β y Aquilae).

Pero una vez al año, todas las urracas del mundo se compadecen de ellos y vuelan hasta el cielo para formar un puente ("el puente de las urracas", Que Qiao) sobre la estrella Deneb en la constelación de Cygnus, para que los amantes puedan reunirse por una sola noche, en la séptima noche de la séptima luna.


5 comentarios:

Pandora dijo...

¡¡¡¡PRIMEEEEEEEEEER!!!!

¡Qué de versiones, madre mía!
La primera se me parece mucho al anime de Ceres, la doncella celestial que perdió su pañuelo y no pudo volver al cielo.

Me gusta cuando me pones estas historias tan bonitas ¡¡Quiero más!! (Soy insaciable.)

Isra dijo...

uffff casi no termino... estas entradas kilometricas... ya no estaba acostumbrado

Sybelle dijo...

Mira que te gustan las entradas largas jejeje, tengo que decirte que no la he terminado, pero es que, ya sabes, por el curro siempre hay prisa...

Por cierto...¿y ese nuevo blog? debe ser que ando de lo más desactializada... Colores al Viento, bonito nombre, pero lo que más me ha gustado ha sido la vampirilla que lo preside!!

Mordiscos!!

Kakashi dijo...

A mi me recordaba también a ciertas escenas de Fushigi yugi.
Mola la leyenda, es muuuuuy chuuuuuli, ahora, son la caña los japos, a eso le llamo yo tener imaginación.

Kardis "Hija del Eje del Mal" dijo...

Bueno, Pando chan - Kakashi sensei, es normal tanto Ayashi no Ceres como Fushigui Yuugi basaron un poco en estas leyendas (más la primera que la segunda). Luego tb hay animes que realizan sus estudiantes obras de teatro basada en este mito, ejemplo entre mucho el de LAMU.

Saga kun, las entradas extra-mega-largas son la marca de la casa. Os tengo malacostumbrados, tanto si hacer una...

Syb, el otro blog, Colores al Viento, lo hice para subir los dibujos cuando tenía problemas con el blog de imagenes. Luego mami me hablo de deviantart y acabe subiendolos allí, este le deje para cuando hago cambio en este blog no perder provando en el otro. Puede que al final suba algun dibujo pra lo que no puedan pasarse por la otra pagina (segun me de).

Besitos.