miércoles, 2 de enero de 2008

Cuento de Navidad: lady Pando

Aquí tenemos, la última de las participantes, la Dama del Zodiaco Dorado, lady Pando, con su ... cuento navideño??

Cariiiii... que te tomaste en Nochevieja???

Desde luego las historia de las vampirillas andan en la misma onda... ju,ju,ju... Sybi y Pando, siempre dando esas fiestecillas... (me ha gustado el detalle de Kanon aunque Sesssho sale poquito).



Querido Diario:

Bueno, empezaré por el principio, para no liarnos que ya nos conocemos. El otro día fue la fiesta de Navidad de Lady Sybelle.

Cuando nos llegó la invitación pensamos que era una inocentada adelantada, porque de todos es sabido lo cerrado que es Lucius y sus celos. Últimamente nadie puede acercarse a la pobre sin permiso previo pues se expone a un abra no sé qué que provoca picores por todos lados. Claro, así está Sybi de incomunicada últimamente. Total, que Radamanthys y yo nos pensamos muy seriamente si ir o no, porque uno nunca sabe qué especimenes va a encontrarse cerca de ese tío tan raro.

Rada decía que ni aunque todos los caballeros de Atenea le atacaran a la vez lograría hacerle entrar en esa “casa de locos”, así que tuve que convencerle con métodos un tanto serios para que me hiciera el favor de ponerse sus mejores galas, atravesar el jardín y pasar a la casa de la Dama del Don Oscuro.

Otra que se negaba en rotundo era Troya, aunque no me extraña, el niño ese, el tal Draco, es todo un acosador. Menos mal que llegó Astianax con la espada de su padre prometiéndola protección…

En fin, me enfundé un bonito vestido, me coloqué mis mejores joyas y fui junto a Rada hacia la fiesta.

Nada más entrar, Siby nos recibió junto a Draco, que empalideció sensiblemente al ver al hijo de Andrómaca espada en mano mirándolo mal, y Lucius que me enseñó la varita como si con eso me estuviera amenazando. Yo le respondí enseñándole los colmillos ¡Faltaría más! A una vampira milenaria, que tiene bastante control sobre los poderes de los no muertos, una mierda de varita no le hace ni cosquillas. Además, creo que está reparada porque alguien se la había roto. Me reí durante días cuando me lo contaron.

En la fiesta encontré a la tropa usual de deseables e indeseables, pero sensiblemente aumentado por una caterva de malvado-bastardos magos. ¡Bah! Se la dan de guays, pero que no se engañen, la tropa de vampiros tenemos bastante más poder.

Me separé un momento de mi pareja, que estaba charlando animadamente con un compañero suyo, Lune de Balrog ¡Atención sadomasoquistas! A este chico le gustan los látigos y no sale de casa sin el suyo. Puede ser un buen partido para alguno. En mi paseo por la habitación encontré a Máscara de Muerte hablando con un mortífago sobre técnicas de embalsamamiento y conservación, a Héctor malcriando a los niños y a Daniel, como siempre, y a Andrómaca huyendo de Yoda, que está empeñado en que suba a su nave para vivir juntos para siempre en amor y armonía con la fuerza.

Entonces ocurrió. En una esquina, con cara de ser el hombre más triste del mundo, vi a Marius ¡Ah! Todo se revolvió en mi ser al encontrarlo de esa forma tan solitaria trayendo a mi mente los buenos momentos juntos y obviando, como siempre, los malos. Miré mi anillo, que aún llevo puesto no sé porqué, y lo quité de mi dedo. Ya era hora de que todo aquello acabara.

- ¡Mi tesooooooroo!- Escuché tras de mí.

No me volví a tiempo y Gollum se lanzó sobre mí dejándome casi sin aire contra la mesa sobre la que caí, mientras intentaba abrir mis manos para quitarme mi anillo de bodas.

- ¡Suelta bicho! ¡No me gusta hacerle daño a los animales, pero si te empeñas!

- ¡Dámelo! ¡Dámelo! ¡Él vino a mí!

- ¡Pero qué dices tío feo! ¡Me lo regaló Marius!

Forcejeamos fuertemente. Gollum me hizo caras horrorosas, haciéndome reír como una loca, aunque creo que lo que se proponía era asustarme, mientras con el don del fuego yo le quemaba los cuatro pelos que tiene sobre su gris cabeza ¡Pero nada!¡El muy capullo no me soltaba!

- ¡Apártate, Pandora!- Me gritó una voz conocida por detrás.- ¡Excalibur!

Me dejó fría, pues apenas me dio tiempo a alejarme de aquel fuerte ataque de Shura de Capricornio. Gollum también se asustó, pero enseguida cogió impulso y se subió a mi cabeza, tirándome del pelo.

- ¡Hijo de “$%&!- Gritaba desesperada.- ¡Me he pasado toda la tarde con los rulos puestos!

- ¡Mío, mi tesoroooo!

- ¡Excalibur!

Sí, ya sé que el chico lo hizo con la mejor intención del mundo y que, por lo menos logró quitarme esa cosa tan fea de encima, pero es que… ¡me cortó el pelo en el intento! ¡Menos mal que me crece y al día siguiente lo tengo como nuevo! Me lancé hacia la mesa de canapés, cogí un grasiento aro de cebolla y se lo tiré a Gollum, que contento corrió por todo el salón gritando a voz en grito que por fin lo tenía.

- Te lo agradezco,- le dije al caballero de capricornio.- pero ¿tenías que cortarme el pelo a media melena?

- Es un pequeño precio a pagar. Lo importante es que estéis bien, bella dama.

- ¿Te importaría igualármelo? Es que me has dejado mechones más largos que otros.

- ¡Faltaría más!

Con un movimiento de su brazo, todo acabó. Mi pelo cayó en cascada al suelo, quedándome con un nuevo look mucho más moderno; media melena con los mechones delanteros más largos que los traseros.

- Vaya, ahora parezco una chica manga.

- Las más bellas que existen, si se me permite decir.

Besó mi mano y marchó al punto, dejándome sola con mis pensamientos, mi anillo en la mano derecha y mis sentimientos encontrados ¡Ahora era tan feliz libre como el viento! No quería tener que volver a dar explicaciones de lo que hacía o lo que no, ni deseaba un marido infiel en mi vida, pero él parecía tan solo… ¡Demonios es Navidad!

- Hola Marius.

Al escucharme se puso en pie de forma inmediata y me miró con ojos de cachorro. Seguramente había pasado tiempo practicando con el gato con botas, porque le salía muy bien.

- ¡Pandora! Pero que bella estás… Te queda muy bien el nuevo corte.- Dijo mientras miraba todo el pelo que un criado se afanaba en barrer del suelo.

- Ya sabes, son cosas del directo. Cuando Gollum se pone tonto…

- Ya veo.

Nos quedamos callados mirándonos a los ojos hasta que él, impulsivo como nunca antes, se abalanzó sobre mí y cogió mis manos.

- ¡Te he echado tanto de menos! ¡Te necesito! Mi vida no es lo mismo sin ti. No como, no duermo, no puedo ver el sol… Vuelve conmigo.

- Marius, no sé si sea lo correcto.

- Escucha. Haremos borrón y cuenta nueva, iremos a nuestro castillo de Escocia, viviremos sin ataduras de ningún tipo ¡Solos tú y yo!

- ¿Tú y yo? ¿No te olvidas de algo?

- Estooooo … ¿De qué?

- ¡Marius tenemos un par de críos!

- Mi amor, eso no es problema. A Troya podemos devolverla al orfanato y Galahad puede quedarse con Sybelle. La encantan los críos.

¡Oh sí! En ese momento no hubo duda en mí. Sabía lo que tenía que hacer y recordé porqué no debía fiarme de aquel vampiro

- ¡¡Egoísta!!- Grité.- No comes porque no eres capaz de salir a cazar tú mismo, no duermes porque te pasas la noche de juerga y para lo único para lo que me echas de menos es para que mantenga limpia y ordenada tu casa. Troya no es negociable, así como Galahad tampoco lo es ¡¡Márchate de mi vista!! ¡¡Y recuerda que el Castillo también es mío!!!

- Pero palomita.

- ¡¡¡¡Ahhhhhhh!!!!- Le tiré el anillo encima.

No pude más, activé el Don del fuego y le quemé las cejas, mientras yo corría hacia los jardines en busca de un poco de paz que no encontré. Allí me fue a buscar Radamanthys, que quería hablar conmigo desde hacía unos días.

- Supongo que no es buen momento.- Me comentó mientras se sentaba a mi lado.

- Es tan bueno como otro cualquiera. Además, sé de sobra lo que quieres decirme.- Respondí llorando lágrimas de sangre.- Se ha terminado.

- Lo siento mucho, pero no creo que pueda seguir aceptando tu forma de tratar a los caballeros, sobre todo a ese tal Milo. No puedo soportar verte quererlos.

- Pero…

- Es lo mejor para los dos y lo sabes.

Tenía razón. Había sido bonito mientras duró, pero hacía mucho tiempo que discutíamos a causa del resto de habitantes de Villa Palatino. Mis caballeros, a los que quería con todo mi corazón, tampoco eran negociables.

- Tienes razón, pero aunque no seamos pareja…

- Nos seguiremos viendo, por supuesto.- Respondió decidido.- Que no te quepa la menor duda.

Una enorme explosión destrozó la quietud y la tranquilidad del momento. Me giré y vi como mi casita explotaba una y otra vez.

- ¡¡¡Galahaaaaaaaad!!!

Corrí junto a Rada, que estaba tan espantado como yo. De hecho, no tardamos ni un suspiro en llegar hasta allí para comprobar que mi pequeño estaba bien. Para mi tranquilidad, Sorrento e Io, que se habían quedado porque no tenían ganas de fiesta, reaccionaron y a la velocidad de la luz lo habían sacado de allí. Mi pequeñín reía contento mientras tiraba al flautista del pelo.

Más tarde me enteré de que un tal “Emperador” había decidido hacerle una puñetera demostración de fuerza y dominación mundial a todos los malvado-bastardos magos y a un tío que dicen que no se le puede nombrar (debe tener un nombre muy feo), y a petición del capullo de Lucius habían apuntado a Villa Palatino. Por supuesto, me vengué. Hice que Shura cortara a ese imbécil su pelo pantene. Por supuesto, le dejé trasquilones.

Así las cosas, ya no tenía casa donde vivir ni nada de nada. Rechacé varias propuestas de mis caballeros, porque no soporto a esa diosecilla suya, así como la del propio Radamanthys. Cogí a mi niño, le di la mano a Troya y nos quedamos en el jardín pensando cómo llegar hasta el “Castillo de la Lamia”, aquel que me regaló el siempre dulce Pipin.

- Dama Pandora, - me dijo un fornido caballero.- no te preocupes por nada que yo te llevaré hasta allí. Puedo abrir portales dimensionales y enviarte.

- Muchas gracias, Saga.

- Soy Kanon. Saga está enfermo y no ha podido salir de Géminis.

- Perdona, Dragón Marino.

- Venga, no te hagas de rogar y déjanos ayudarte.- Inquirió la Dama de Locomía que era la acompañante (y amante oficial) del Marina de Poseidón.

Así fue como llegué hasta aquí, mi Castillo, y cómo acabó la fiesta de Sybelle para esta vampira.

Lo cierto es que estábamos prestos los tres, mis pequeños y yo, ha pasar la noche de Reyes solitos en un Castillo abandonado cuando ocurrió un cambio radical en mi situación. Llamaron a la puerta y, para mi sorpresa, cuando la abrí encontré a una pareja de fantasmas y a su pequeño, enamorado de Troya, que prestos entraron para ayudar en la remodelación que yo había iniciado con poca fortuna.

Mientras Andrómaca y yo preparábamos la cena para los seis, Héctor me ayudaba arreglando la habitación de los niños.

Los siguientes en llegar fueron Sybelle y Lucius, el “artista” antiguamente conocido como pelo pantene. Tras una colleja de mi amiga, y una disculpa de Malfoy, Sybi se encargó de que Lucius me arreglara las goteras y me pintara las paredes con su varita.

Tampoco dejaron de estar conmigo Kagura y Sessho. Por supuesto, Lord Sesshomaru no movió ni un solo dedo para ayudar, pero trajo consigo a Rin y a su mayordomo, que se quedó cuidando de los críos que jugaban animosos.

De nuevo la puerta.

- ¡Mamma Mia! En este castillo tan antiguo deduzco que hay mazmorras y una cámara de torturas.

- Por supuesto, Máscara Mortal. La duda ofende.

- Entonces, Ragazza, siento decirte que me tienes de nuevo de ocupa.

- Eres más que bienvenido.

- Por cierto, me he traído unos amigos.

Entró arrastrando a unos amordazados y maniatados Aioria de Leo y Shura de Capricornio. Por supuesto, ninguno quedó ocioso. Mientras Shura me cortaba y fileteaba la carne con su excalibur (Máscara le había maniatado sólo por el gusto de hacerlo, ya que Capricornio estaba de acuerdo en quedarse de nuevo conmigo), Leo comprobaba las pocas comodidades de su nueva celda (es temporal, pronto tendrá incluso tele de plasma) y Máscara medía y planeaba como iba a mejorar las instalaciones.

Io y Sorrento, que ya se habían acostumbrado a mí, también vinieron y pidieron una habitación para quedarse. Creo que Sorrento se emocionó al ver la cámara de música y la gran acústica del lugar, lo que contribuyó a convencerlo para que aceptara de buen grado su nuevo hogar en reparaciones.

Por supuesto, Milo también se autoinvitó y escogió una acogedora habitación para él solito, cercana a la mía, según él, por si me daba miedo la oscuridad ir a protegerme. Bueno, todos sabemos en qué pensaba escorpión en realidad ¿no?

Radamanthys y Éaco llegaron un poco tarde a la improvisada fiesta que habíamos montado. Al parecer, habían tenido mucho trabajo que hacer.

Estábamos todos a la mesa cuando sonó la puerta por última vez. Los gemelos fantásticos hacían su aparición. Mientras Kanon se situaba cerca de Kagura, muy poco disimuladamente si se me permite decirlo, Saga me cogía de la mano y me llevaba hacia una salita adyacente.

- Mi hermano me contó todo lo ocurrido.- Dijo suavemente.- Siento mucho lo de tu casa. Si hay alguien al que desees que castigue…

- No importa, me las arreglo muy bien para las venganzas, pero te tendré en mente.

- ¡Aficionados! No tienen ni idea de lo que es un verdadero plan de dominación mundial.- Respondió mientras se le enrojecían los ojos y, a mi parecer, se le aclaraba el pelo.

- Era dominación galáctica…

- No importa, no tienen ni puñetera idea. Yo nunca hubiera metido la pata así.

- Lo sé. –Respondí completamente perdida en los cambios físicos que se producían. Me estaba hechizando.

- También me ha contado el incidente con tu exmarido y con tu exnovio.

- ¡Oh! Lo de Radamanthys no tiene importancia. Seguimos siendo amigos con derecho a roce. En cuanto a Marius, prefiero no hablar de él. Sólo imaginarlo hace que se descontrolen mis poderes y eso suele acabar con alguna cortina chamuscada.

Entonces se puso de rodillas y sacó de quién sabe qué recoveco de su armadura dorada un anillo precioso con un diamante.

- Le he obligado a Mu a hacérmelo bajo pena de mandarle a otra dimensión.

- ¡Oh!- Dije enternecida.- No tenías que amenazar por mi…

- Mereces la pena. Pandora, ¿quieres ser mi mano derecha en mis planes malvados y dominar el mundo a mi lado? Tus hijos serán nuestro apoyo, mis compañeros y demás miembros de escoltas de Dioses Griegos se convertirán en nuestra fuerza ¡Acabaremos con todos los magos innombrables juntos!

- ¿Eres celoso?- Pregunté ansiosa.

- No lo soy siempre y cuando sean pequeños escarceos basados en el sexo, pero nada más. Sólo puedes ser mi primera dama y de nadie más.

Qué puedo decir. Me había ganado por goleada con su pose, su belleza, sex-appeal y planes de dominación. Además, adora a mis hijos, está muy sexy cuando habla consigo mismo ante un espejo y hace unas magdalenas de muerte.

- ¡Sí quiero!- Contesté emocionada.

Ahora comprenderás, diario, porque te he dicho al empezar que muchas cosas han pasado en esta salida y entrada de año, así como en las dos fiestas que he celebrado. Espero tener tiempo, ahora que tengo obligaciones tan importantes, de seguir escribiendo para alucinar al mundo conocido.

Fdo. Pandora, Dama del Zodiaco y Señora de Géminis.


...


Las votaciones ya me las podeis ir enviando, como hay 3 participantes, se dará: 2, 3 ó 4 puntos.

Besos.

2 comentarios:

Sybelle dijo...

Mamma mía!!
La Pando se nos casa otra vez!!
No podía yo imaginar que Rada te dejaría y mucho menos por los celos, pero tenemos que reconocérselo al pobre... tienes todo un harén!!
Lo siento por tu casa, ya he reñido a Ani y a Lucius por ello, al Amo no, porque sino me dice que le castigue y esas cosas y va a ser que no...
Pero de todos modos ya sabes que mi casa siempre está abierta para tu trouppé. Ya tendré yo una conversación con el insensible de Marius.
¿Ya supones lo que toca decir ahora, no? pues sí...¡qué me ha encantado! me he reído mucho, aunque no hacia falta quitarle su pelo pantene y menos dejarle trasquilones v_v

En fin, dejo de desvariar...

Mordiscos,
Sybelle

Pandora dijo...

Vaya... no recordaba que fuera un relato tan... ¿fumado? Pues no me tomé nada del otro mundo ni tenía resaca de morirme. Debe ser que estoy así de loca de fábrica ¡Jajaja!

Yo ya he votado por sms, así que ahora os toca a vosotros.